martes, 2 de agosto de 2011

Premio recibido de Any.

¡Hola! Bueno, antes que nada, darle las gracias a Any por este premio(:
Reglas del Premio!
 DECIR 6 COSAS QUE TE HAGAN SONREÍR :)
1. Mis amigos
2. Mi familia
3. Escribir en el blog
4. Ver cómo mi blog gusta a la gente
5. Las tonterías que hago, que luego pienso y me río de mí misma
6. Ver cómo mis seres queridos son felices, sobretodo si lo son gracias a mí

DECIR 3 COSAS QUE TE BORREN LA SONRISA :(
1. Las injusticias que hay en este mundo
2. Que alguien haga daño a mis seres queridos
3. La gente que se dedica a meterse en tu vida y en la de los demás para hacer daño.

PREMIAR 4 BLOGS

PD: Espero poder publicar pronto, supongo que mañana, o como muy tarde, el jueves.



viernes, 29 de julio de 2011

Capítulo 11.

Me quedé paralizada. Estaba en mi mundo, pensando... hasta que algo me sacó de mi mente.
- Encantado, soy Álvaro. - dijo él. 
- Yo Isa. - contesté, tímida.
- Oye, Isa, ¿no tienes que sacar al perro? - dijo mi madre. Como siempre, buscándome algo que hacer...
- Sí, mamá.
- Pues llévalo a pasear un rato. Que te acompañe Álvaro si quiere.
- Por mí, la acompaño. - dijo él.
- Pues venga, Isa, antes de que haga "sus cositas" en casa.
- Sí, mamá...
Le puse la correa y fuimos a darle el paseo por el parque. Yo no sabía qué decir. Íbamos en silencio hasta que él lo rompió.
- Y, bueno, ¿a qué curso vas?
- Voy a tercero de la E.S.O, ¿y tú? 
- Al mismo. ¿Cuántos institutos hay aquí?
- Sólo uno.
- Pues entonces, lo más seguro es que me toque en tu clase.
- Es verdad. Bueno, ¿de dónde vienes?
- Venimos de Portugal.
- Guau, fuera de España. ¿Te gustó?
- Pues, no está mal, pero sentía que no era mi sitio. Digamos que no "encajaba" bien.
- ¿Y qué estuviste haciendo estos diez años?
- Pues, ir al colegio y al instituto, estudiar y estudiar y estudiar... más o menos como tú, supongo.
- Pues sí.
Seguimos andando y al final llegamos a mi casa de nuevo. Nada más llegar, Friskys, el perro, fue directamente al bebedero a hartarse de beber agua. Nosotros entramos al salón, donde estaban nuestras madres, y mi madre dijo, feliz:
- ¡Chicos! Al fin llegáis. ¿Sabéis qué?
- ¿Qué? - contesté yo.
- Isa, se van a quedar aquí Álvaro y Carmen.
- ¿En serio? - contestó él.
- Sí. - dijo Carmen. - Como mi trabajo está cerca, y tú vas a ir al mismo instituto que Isa, a Susana no le importa que nos quedemos.
- Eso es genial. - contestó Álvaro, con un tanto entusiasmo.
- Bueno, nosotras vamos a hacer la comida. - dijo mi madre. - Isa, enséñale su cuarto a Álvaro y que vaya colocando sus cosas. 
- ¿Cuál va a ser su cuarto, mamá?
- El que está al lado del tuyo.
- ¡Vale!


.Álvaro.
Subimos las escaleras. Llegamos a mi nuevo cuarto.
- Bueno, este es. Sé que no es nada del más allá, pero bueno... Será cuestión de que lo decores a tu gusto. - me dijo Isa.
El cuarto estaba pintado con un color verde claro. Había dos camas pequeñas, de las cuáles en una dormiría yo. Había una mesita de noche con una lámpara entre las dos camas, y una mesa grande con algunas fotos y lapiceros. Una mesa perfecta para colocar el portátil, y para hacer la tarea.
- Está bastante bien. Demasiado, con lo rápido que ha sido todo. - dije yo.
- Bueno pues lo que necesitas saber... ya lo sabes... ¡Ah, espera! El cuarto de baño lo tienes en frente. Ya colocas tú tus cosas a tu ritmo si eso. Ahora vuelvo.
- Vale.
Salió por la puerta. Isa. Probablemente la chica más preciosa que he visto en mi vida. De estatura media, pelo liso, castaño, que le llegaba por debajo de los hombros. Un bonito flequillo hacia el lado, y con ojos castaños claros, al igual que su pelo. Preciosa. Por lo poco que he pasado con ella, parece una chica un poco tímida, pero será cuestión de conocerla. 
Llegó por la puerta con un juego. ¿Un juego ahora?
- ¿Sabes jugar al twister? - preguntó ella.
- Mm... creo que sí.
- Genial. - dijo entusiasmada.
- ¿Pero no vamos a comer pronto?
- Da igual. - dijo ella con una sonrisa.
Sacó la alfombra de la caja y la colocó en el suelo.
- Sé que es antiguo el juego, pero pensé que así nos reiríamos un rato. - dijo ella.
- Venga. ¿Quién empieza?
- Espera, primero quítate los zapatos, que si no se mancha.
Empezamos a jugar, hasta que estábamos los dos a puntos de caernos. Yo estaba boca arriba, con las piernas y los brazos cruzados. Y ella estaba boca abajo, con las piernas y los brazos cruzados, igual que yo, solo que a ella le faltaba poco para caerse.
- Venga, te toca darle a la ruleta. - le dije yo.
- Me voy a caer como me mueva. - dijo ella.
- Ah... se siente. - dije yo, con tono maligno, pero jugando.
Entonces fue cuando se cayó encima mía. Cayó tumbada encima mía, y por el pesó yo me caí también.
- ¡He ganado! - dije yo.
- De eso ni hablar, tu te acabas de caer también.
- ¿Y qué? Tú te has caído antes que yo, así que tu has perdido y yo he ganado. 
- Quiero la revancha. - dijo enfurruñada.
- Eso será después de comer.
Le guiñé el ojo y rió. No sé por qué, nos entró la risa tonta y nos empezamos a reír los dos. Nos callamos y nos quedamos mirando mutuamente. Ella era tan preciosa y tan divertida...


.Isa.
Nos quedamos mirándonos un buen rato. Yo me fijaba en él. Era tan perfecto... con esa sonrisa que te quita el aliento...
- ¡Chicos! ¡A comer! ¿Qué estáis haciendo? - dijo Carmen, que no nos dimos cuenta que estaba en la puerta hasta ahora.
- Mamá, estábamos jugando... - empezó a decir Álvaro avergonzado.
- ... al twister. Y nos hemos caído. - terminé yo.
- Bueno, pues recoged ya, que se va a enfriar la comida. - dijo Carmen. 
Se fue. Entonces me levanté y acto seguido se levantó él. Doblamos la alfombra entre los dos y la guardamos en la caja. Íbamos a bajar a comer cuando me dijo:
- ¿La revancha después de comer?
- Claro.

miércoles, 27 de julio de 2011

Capítulo 10.

Me encontraba sola en una habitación sin fin. Seguí caminando y parecía ver dos sombras. Me fui acercando y vi a Eva y a Javi. Se estaban besando, hasta que me vieron, y pararon. Entonces, Eva dijo:
- Isa, no es lo que parece...
- ¿Ah, no? ¿Entonces lo del parque tampoco?
- ¿Nos espiaste en el parque? - dijo Javi, enfadándose.
- ¡Nos has espiado! ¿Por qué lo hiciste? - dijo Eva, bastante cabreada.
- ¡¿Por qué no me lo contasteis?! ¡Esa fue la razón! Me decís que por qué os espié, pero deberíais preguntaros el por qué no me lo contasteis.
- Aún así no deberías haberlo hecho...- dijo Eva.
- Y vosotros deberíais habérmelo contado. ¿Ya no confiáis en mí, o qué?
Hubo un incómodo silencio. Entonces, Javi dijo en voz baja:
- No te lo contamos porque no queríamos hacerte daño.
- ¡Pues ahora me habéis hecho más daño aún que si me lo hubierais contado desde el primer momento! - grité, y me fui corriendo, sin rumbo.

Me desperté de repente. Eran las 7 y media de la mañana. Genial, un sábado despertándome temprano. ¿Algo más frustrante en un día así? Intenté volver a dormirme, pero no conseguí conciliar el sueño de nuevo, así que me levanté y fui a la cocina a tomarme un vaso de leche y algunas galletas. Cuando terminé, fui al salón y me puse la tele. Apenas le eché cuenta, ya que no paraba de pensar en el sueño. ¿Debería preguntárselo? ¿O sería mejor seguir haciéndome la tonta? Miles de preguntas se debatían en mi interior, pensando si se enfadarían conmigo o no. Llevaba toda la semana así, sin saber qué hacer y teniendo el mismo sueño de siempre. Me tumbé en el sofá e intenté relajarme, hasta que me quedé dormida de nuevo. 

- Isa, despierta, que son las doce. - escuché a mi madre.

- ¿Ya son las doce? - dije medio adormilada.
- Sí, cariño. ¿Qué hacías en el sofá?
- Ah, es que... me desperté y no podía dormir...
- Ya sabes que no me gusta que te levantes por la noche y te pongas la tele, ¿eh?
- Ya, ya. Pero es que había tenido un sueño y no pude dormir...
- ¿Qué sueño tuviste?
- Pues era... una pesadilla, ahora mismo no la recuerdo bien...
- Bueno, pero al final has dormido, ¿no?
- Sí, sí.
- Pues venga. ¡A recoger la casa que está todo por medio y van a venir de visita!
- ¿Quienes?
- Una antigua amiga mía, que estaba de viaje por el trabajo y después de 10 años ha conseguido un trabajo aquí que no está mal. Tiene un hijo de tu edad más o menos, pero seguro que no te acuerdas de él.
- ¿Cómo se llamaba él?
- Álvaro.
- Álvaro... ¿era rubio?
- Sí.
- Ah, creo que me acuerdo de él...
- Bueno, luego lo verás. ¡A recoger!
Y me fui a mi cuarto. Dios, parecía una leonera. Me asomé a la puerta y le grité a mi madre:
- ¿A qué hora dices que venían? 
- ¡A las doce y media!
En media hora todo recogido... Bueno, nuevo reto para mí. Vivíamos en una casa grandecita, tenía dos pisos y arriba del todo había una pequeña terracita perfectas para las noches de verano. Vivíamos mi madre mi madre y yo solas. Bueno, con el perro, pero eso no cuenta. Vivimos solas porque mis padres están separados, y mi padre se llevó a mi hermana pequeña donde vive él, es decir, en Italia, por asuntos de trabajo. Eso pasó hace casi seis años, así que tampoco lo recuerdo del todo bien. 
Recogiendo las cosas me acordé de Sergio... No sabía nada de él desde la fiesta. Creo que le sentó mal que le separara. Pero es que no sé... Sergio es muy buen chico y eso... pero no me llega a llenar del todo, y no quiero hacerle daño... Tal vez debería llamarle, y saber de él... Pero eso sería más tarde porque son y veinticinco y tengo que vestirme.
Fui al armario y me puse un vestido celeste sin mangas para estar en casa, lo más fresquito del mundo. Me puse una diadema celeste, (a juego con el vestido) y mis chanclas blancas. Cuando terminé, fui a mi cuarto a por mi iPod cuando escuché a mi madre:
- ¡Isa! ¡Ya han llegado!
- ¡Ya bajo, mamá!
Así que bajé. Y justo en frente de la escalera estaban las dos, felices de haberse reencontrado. Bajé y mi madre me dijo:
- Isa, te presento a Carmen, la amiga de la que te hablé antes.
- Encantada, soy Isa. - le dije a Carmen con una sonrisa.
- Igualmente. - ahora se dirijió a mi madre. - Es cierto, Susana, tendrá más o menos la edad de Álvaro.
- ¿Dónde está? - pregunté yo.
- Ah, había ido a la cocina a beber agua... Ahí viene.
Entonces por la puerta de la cocina apareció él. Me olvidé de todo. Fuera Javis, fuera Sergios... Apareció un chico alto, rubio, con unos ojos azules preciosos, y bastante guapo. No soy de las que cree en el amor a primera vista, pero cuando le ví, sentí algo por dentro que no sentía cuando conocía a todos los chicos. Tuve la impresión de que este chico iba a ser diferente.

viernes, 15 de julio de 2011

Capítulo 9.

-Isa, contéstame a esta pregunta: ¿Por que no me has vuelto a hablar? ¿Te molestó lo que hice?
No sabía qué decirle... Podría decirle la verdad, y decirle: "No me molestó, al contrario, es lo que más deseaba en este mundo, pero es lo peor para mí porque a la larga te tendrás que volver a ir..." Esa no es la mejor respuesta que podría darle...
- ¡Isa! - ¡Eva! ¡Menos mal!
- Dime.
- ¡Venga! ¡Vámonos ya! ¡Que se va el autobús!
- Vale. ¡Adiós, Javi!
Me salvó. Mientras volvíamos a casa prácticamente no hablamos de nada, hasta que sonó el móvil de Eva. Era un mensaje.
- ¿Quién es? - le pregunté yo.
- Oh, nadie importante...
- Eva...
- Está bien... Es de Javi.
- ¿Javi? ¿Y qué quiere ahora?
- Ah, nada...
- Eva... 
- Bueno... dice que si puedo quedar más tarde... nada más.
- ¿Y por qué no querías decírmelo?
- No sé... es que como estabas rayada y eso... pues no lo sé...
- Eva, da igual. Vé con él anda.
- Isa, yo...
- Dime.
- No, nada... da igual.
El autobús se paró en nuestra parada.
- Bueno nos vemos. - dije yo.
- Vale. ¡Hasta mañana!
Y cada una fue a su casa. ¿Por qué no me quería contar que iba a quedar con él?
La tarde se me hizo larga. No sabía qué hacer. Fui a sacar al perro a las seis y en el parque los vi. A Eva y a Javi. ¿Qué estarán haciendo? Me intenté acercar disimuladamente. Estaban los dos en un banco sentados, parecía que estaban cogidos de la mano... Es que no lo veía bien. Todo el rato hablando, riendo, hablando, riendo... Como me pillen, me cae una gorda... Vaya, parece que ya se va Eva. Se despide, se dan un beso y se va. Espera, espera, espera. ¿¡Un beso!? Pero... ¿desde cuándo están saliendo? ¿Por qué no me lo ha contado? ¿Qué está pasando aquí? Me fui corriendo a mi casa y me conecté. Al poco rato se conectó Eva.
Isa: Hola! :)
Eva: Hola!
Isa: Como te fue hoy?
Eva: Pues bien.
Isa: Que habeis hecho?
Eva: Pues nada, nos vimos en el parque y ya esta.
Isa: Nada mas?
Eva: No. Porque lo dices?
Isa: No nada, por nada. me tengo que ir, adios. 
Eva: adios!
Me desconecté. No me puedo creer que no me haya contado eso... ¿Por qué no quería contármelo? Se lo voy a preguntar. ¡No! Si se lo pregunto, sabrá que les espié y se va a enfadar conmigo... ¿Qué puedo hacer?

miércoles, 8 de junio de 2011

Capítulo 8.

Esa noche no dormí muy bien. Me desperté y fui al cuarto de baño a vestirme cuando me vi unas grandes ojeras por debajo de mis ojos. ¿Tan mal había dormido? Aún así, fui al instituto y me encontré allí con Eva.
- ¡Hey! Parece que alguien no ha dormido muy bien, ¿no?
- La verdad es que no...
- ¿Cómo te lo pasaste en la fiesta?
- Bien... tu sabes...
- ¿No te lo pasaste bien? - sonó el timbre - Bueno, después me cuentas. ¡Adiós!
Fui a mi clase y me senté en el sitio de siempre. Me sentaba con Hugo, un compañero que ni si quiera me hablo con él, pero como nos tocó así, pues nos tuvimos que sentar juntos. Pero Hugo hoy no había venido a clase. ¡Qué raro! Si juraría haberle visto antes... Llegó la profesora.
- Bueno chicos, Hugo se ha ido y ha venido un chico nuevo que ha llegado hace poco a la ciudad... - no digas su nombre, no digas su nombre... - Os presento a Javi. Javi, siéntate con Isa, que era el sitio de Hugo.
Genial. Como siempre, mi buena suerte de mi parte. No podía creerlo, estaba ahí, a mi lado, justo a mi derecha...
- Hola... - dijo él, con una sonrisa en su boca.
- ... Hola - dije yo, sin saber qué decir. 
- ¿Por qué no me has vuelto a hablar desde que pasó aquello? 
Me quedé callada, no sabía qué contestar. No me esperaba que me fuese a preguntar eso. No imaginé que fuera capaz de sacar el tema otra vez. Hubo un silencio incómodo, que por mi parte se hizo eterno...
- ¿Me vas a contestar? - dijo Javi con cara extrañada.
- Bueno chicos, espero que hayáis estudiado para el examen sorpresa que voy a poneros ahora. - dijo el maestro. Por una vez, me alegré de que un profesor dijera eso.
- ¿¡UN EXAMEN SORPRESA!? ¿¡AHORA!? - dijeron todos los de la clase a la vez.
- Sí, un examen sorpresa. Quiero ver si estudiáis todos los días o no.ç
Entregó los exámenes y, como siempre, no es que me saliera muy buen que digamos...
A la salida Javi me paro de nuevo:
-Isa, contestame a esta pregunta: ¿Por que no me has vuelto a hablar? ¿Te molestó lo que hice?
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Bueno, deciros que espero que os guste.
Quiero que sepáis que en este capítulo me ha ayudado un poco mi amiga. 
¡Besos!

jueves, 26 de mayo de 2011

Capítulo 7.

- ¿Por qué lloras? ¿Qué te ha pasado?
- Sergio... yo ahora no tengo ganas de hablar ni de fiesta ni nada... ¿Me puedes llevar a casa, por favor?
- Bueno, vale. Pero, ¿mañana me explicarás por qué llorabas?
- Sí, mañana si eso te lo explico.
Fuimos a por el coche y me llevo a casa. El camino fue silencioso, reinaba ese silencio incómodo, hasta que encendió la radio y puso un poco de música. Eso nos relajó un poco. Llegamos a la puerta de mi casa. No había nadie y ahora iba a estar sola hasta mañana porque mis padres están de viaje por aniversario y Oli está con mi abuela. En realidad necesitaba estar sola, pero tuve el impulso de preguntarle si quería entrar.
- ¿Quieres pasar? - le pregunté.
- Vale.
Entramos y fui a la cocina a beber un vaso de agua.
- ¿Quieres algo de beber o de comer? - le ofrecí.
- No hace falta, gracias.
- Oye, voy a ir a cambiarme, espérame en el salón. Ponte la tele si quieres.
Y fui arriba a cambiarme. Es la primera vez que estoy sola con un chico en mi casa desde hace dos años... ¿Me pongo el pijama? No, me pondré algo normal, pero cómodo. Ya estoy lista, voy para abajo.
- Ya estoy. Mm... ¿quieres ver algo en la tele?
- Pero antes, quiero hablar contigo.
¿De qué querrá hablar? Espero que no sea de lo que estoy pensando...
- Dime...
- Isa, ¿qué somos?
¡NO! Bien, yo con mi suerte de siempre.
- Qué somos... ¿de que?
- ¿Amigos o...?
- ¡Ah! Pues... 
- ¿Pues...?
- Mira Sergio, si te digo la verdad, no lo sé. Necesito tiempo para aclararme porque estoy un poco confusa y...
Estaba acercándose poco a poco más a mí. ¿Qué se trae entre manos?
- Y... ¿cómo crees que puedes aclararte?
- No lo sé pero...
Me besó. ¿Qué pasa hoy con los besos sorpresa? No voy a dejar que siga así. Lo separo.
- Así me lías más, Sergio.
- Ah, bueno. Pues cuando te aclares, me avisas. Tengo que irme. Adiós.
- Pero...
Se levantó rápido y se fue. No me dejó decirle ni una palabra. ¿Acaso le ha molestado que le haya separado? Pero si es para no hacerle más daño después... Estoy hecha un lío.

martes, 17 de mayo de 2011

Capítulo 6.

Me fui corriendo. Llorando como un tonta... Miré un momento y ahí estaba, mirándome con su mano puesta donde le di el tortazo, y mirándome con pena también. ¿He hecho mal? ¿Acaso no debería haberle hecho eso? ¿Debería haberle seguido? No, no Isa, no vuelvas a pensar eso. Tienes que ser fuerte, aguantar este sufrimiento hasta que se vaya y seguir con tu vida. No puedes volver atrás. Además, está Sergio... oh no... ¡Sergio! ¡Se quedó esperándome! Pero... no puedo volver ahora... No quiero que me vea así... Sobretodo después de lo que ha pasado hoy... ¿Y si saliendo con Sergio olvidara a Javi? Podría intentarlo... Ahora que caigo... ¿dónde estoy? Me he ido corriendo y no sé ni adónde he ido. Lo único que sé es que estoy debajo de un árbol de un parque... pero esta zona no me la conozco muy bien. Suena mi teléfono... es Sergio.
- ¿Si? - dije yo.
- Isa, ¿dónde estás? Javi ya ha llegado pero no sé dónde estás.
- Yo... yo no sé dónde estoy... - le dije con la voz temblorosa.
- ¿Cómo que no sabes dónde estás? Oye Isa... ¿estás llorando?
- No... ¿por qué?
- Porque se te nota en la voz que o estás llorando o has llorado.
- Pues...
- Bueno, da igual, ahora hablamos... ¿dónde estás?
- Ya te he dicho que no lo sé. Vine aquí corriendo y sin pensar.
- ¿Corriendo? ¿Por qué?
- Da igual, ya te contaré. Mira, estoy en un parque que está en frente de unos edificios altos y rojos. 
- Ah, ya sé dónde estás. Espera, voy a por ti.
- Pero Sergio...
Era tarde. Ya había colgado. Ahora solo me queda esperar a que llegue. ¿Tardará mucho? Lo cierto es que necesito estar con alguien. Otra vez mi móvil. ¿Quién será ahora? Javi... no voy a cogerle... no quiero hablar con él... Es más, creo que no tengo nada que hablar con él. Me está entrando sueño y Sergio tarda bastante...


Estaba completamente sola en una habitación negra sin puertas ni ventanas. De repente, veo a Sergio...
- Isa, vamos, decídete.
- ¿Decidirme a qué?
Entonces apareció Javi también.
- Decidir con quién te quedas.
- ¿Cómo que con quién me quedo?
- Elige: ¿Sergio o yo?
- Pero... yo no sé a quién elegir...
- Isa, tienes que decidir o será demasiado tarde... - dijo Sergio.
- ¿Demasiado tarde? Pero... ¿Por qué?
- Porque si no decides...


- ¿Isa? Isa, despierta.
- Si no decido... ¿qué?
- ¿Si no decides?
- Espera... ¿era todo un sueño? 
- Sí, yo acabo de llegar. 
Empecé a llorar. No sé por qué, pero empecé a llorar. Tal vez porque necesitaba desahogarme...
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Antes que nada quiero que sepáis que siento muchísimo la espera.
Por eso este capítulo lo he hecho un poco más largo, en recompensa por la espera.
Espero que os haya gustado e intentaré publicar más amenudo.
Besos.